María Corina Machado se prepara para viajar en secreto desde Caracas a Oslo para recibir el Premio Nobel el miércoles 10, en una operación rodeada de misterio y alta tensión política y militar. Según la información disponible, su salida de Venezuela se produciría entre lunes y martes, con llegada a Europa y posterior desplazamiento a Noruega, mientras aún se desconoce el modo exacto de “extracción” desde Caracas. En los últimos días se observaron helicópteros norteamericanos entrando y saliendo de la embajada de Estados Unidos en la capital venezolana —bajo custodia de Suiza por la ruptura diplomática—, lo que alimenta especulaciones sobre un posible rol de Washington en la maniobra.
En paralelo, la dictadura de Nicolás Maduro atraviesa su fase más represiva: murió en el Helicoide un exgobernador vinculado al espacio político de Machado, tras no recibir atención médica ni medicamentos adecuados, hecho que desató manifestaciones en varias ciudades del mundo, incluida Buenos Aires, exigiendo la libertad de los presos políticos venezolanos. La reacción de Maduro fue ordenar al fiscal general que impida la salida de Machado del país, mientras se multiplican las dudas sobre si el régimen se atreverá a interceptarla y el riesgo de que un intento de captura precipite una respuesta más rápida y contundente de Estados Unidos.
Desde Washington se insiste en que no habrá una guerra prolongada, sino acciones “quirúrgicas” contra el narcotráfico: operaciones de extracción o ejecución, y bombardeos puntuales contra centros de cocaína y fentanilo, no contra Venezuela como país. En este marco, Europa detectó un destructor misilístico norteamericano de alta precisión dentro de aguas territoriales venezolanas, con capacidad de alcanzar cualquier punto del país, mientras el portaaviones Gerald Ford se aproxima a la zona y los cazas F-35 fueron reubicados en la base de San Isidro, en República Dominicana, a unos 11 minutos de vuelo de Caracas. El tablero militar refuerza la sensación de que “algo” puede suceder en las próximas 48 horas, eventualmente como cobertura de la salida de Machado.
El análisis se completa con el contexto geopolítico más amplio: la relación entre Maduro, Irán y Rusia, el financiamiento del narcoterrorismo desde Turquía descubierto por los servicios de inteligencia israelíes, y la posición de Donald Trump, que busca reconfigurar la doctrina Monroe en clave de “paz armada” en el continente, mientras toma distancia de la Unión Europea y acerca posiciones con fuerzas nacionalistas europeas. Todo converge en un momento crítico: en Oslo coincidirán María Corina Machado, el presidente argentino Javier Milei y el presidente electo de Venezuela en el exilio, Edmundo González Urrutia, en lo que podría convertirse en un hito para la oposición venezolana y un punto de inflexión para el futuro del régimen de Maduro.
por Carlos Ruckauf
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